17 de juny 2016

VIENTOS DE CAMBIO



 
Los resultados de las encuestas publicadas desmienten a aquellos que decían que, repitiendo las elecciones, todo quedaría igual y que era un grave error no haber llegado a un acuerdo para formar gobierno. Quizás intuían que las cosas no iban a seguir igual y presionaron desde los ámbitos económicos, financieros y mediáticos para conseguir cualquier acuerdo mientras impidiese el cambio.
Las próximas elecciones tendrían que significar un cambio drástico en la política y en la manera de gobernar del país. Cambio que debe pasar por la definitiva eliminación del bipartidismo y del mantenimiento en el poder de unas élites que lo han ostentado desde la transición y que en algunos casos tienen su origen en el franquismo.
La posibilidad que las izquierdas plurales ganen para transformar España es una necesidad imperante para establecer las bases de un cambio del sistema económico y energético para hacerlo más democrático y más sostenible. Economía y ecología como un único sistema de producción, apostando por las energías renovables, por la movilidad sostenible y por el transporte público de mercancías y personas. He hablado muchas veces de la necesidad de una renta básica universal para eliminar la pobreza y del reparto del trabajo para disminuir drásticamente el paro. He insistido en una reforma fiscal justa y redistributiva que nos acerque a la presión fiscal media de los países de la UE. Esto sólo lo puede hacer una izquierda radical, fuerte, que supere la inacción política e ideológica de la socialdemocracia  y camine hacia un moderno ecosocialismo, verdaderamente transformador y de futuro.
También es imprescindible que ganen las izquierdas plurales para concebir una sociedad con Memoria Democrática. Necesitamos de una vez por todas ser un país que honra a los muertos por la libertad. Es indecente que España  sea el país del mundo, después de la Camboya del asesino Pol Pot, que tenga más muertos en las cunetas, en fosas comunes o enterrados junto al dictador fascista que los asesinó, en el Valle de los Caídos. Hay que hacer justicia histórica a las personas más vulnerables, mujeres y niños, que fueron explotadas, vendidas, violadas por el sistema político fascista. Nada de revanchas, solo respeto a las personas que aún no han podido enterrar a sus seres queridos por la cobardía de los que han gestionado la transición política hasta nuestros días. Solo en Catalunya y durante los siete años del gobierno de izquierdas se ha hecho una verdadera política pública de Memoria democrática. Del todo insuficiente.
Otra cuestión de fondo que hace imprescindible la victoria de las izquierdas plurales es convertir España en un estado laico, poniendo a la Iglesia católica en el mismo lugar que las otras instituciones sin ánimo de lucro que trabajan en el estado. Es escandaloso que aún subsistan acuerdos con el Vaticano que tienen sus orígenes en la época franquista y que perpetúen el dominio social y moral de la iglesia católica en muchos ámbitos, como la educación. Es socialmente injusto que una institución como la Iglesia católica no pague los mismos impuestos que el resto y que además disfrute de las rentas de grandes cantidades de propiedades que las ha obtenido a través de una ocupación legal e injusta promovida por el derechista católico Aznar.
Por último, este imperioso triunfo debe servir para acabar con el conflicto que los nacional soberanistas catalanes y los nacionalistas españoles están alimentando. Desde Catalunya, aún es más necesaria la victoria de la izquierda plural. Solo así, con el convencimiento de la necesidad de dialogar y de dar la palabra al conjunto de la población catalana sobre su relación administrativa con el estado español, Catalunya podrá salir del ensimismamiento que la han sometido los gobiernos de CDC y ERC. Estos, forman parte del deterioro de las instituciones catalanas que las han usado para fines partidistas. Desde la presidencia del Parlament hasta la radio y televisión públicas, se han convertido en simples correas de trasmisión del llamado procés. Es necesario cambiar el gobierno conservador del Estado para empezar a cambiar el de Catalunya.
Joan Boada Masoliver
Profesor de Historia

01 de juny 2016

PRESUPUESTOS DE COMEDIA

http://cat.elpais.com/cat/2016/05/31/catalunya/1464700153_472551.html



El Gobierno de la Generalitat (CDC-ERC) continúa vendiendo humo, ahora con la presentación de los Presupuestos para 2016 que, en caso de ser aprobados, entraran en vigor a escasos meses de terminar el año, por lo cual tendrán una incidencia muy limitada tanto sobre la política de ingresos como en la de gastos e inversiones.
Aun siendo unos presupuestos de comedia, voy a intentar analizar, a grandes trazos, la propuesta presentada en el Parlamento y que significaría para los ciudadanos en caso de aprobarse.
Catalunya vive una situación de emergencia social, reconocida por el propio Parlament en el debate contra la pobreza. Dos datos nos corroboran esta situación: por un lado, la tasa de riesgo de pobreza -después de las transferencias sociales- es del 20,9%. Eso quiere decir que 1.600.000 catalanes viven por debajo del umbral de pobreza (20.512€, por un hogar formado por dos adultos y dos niños). Por otro lado, solo el 30,9% de las personas en paro recibe algún tipo de subsidio (155.000 de los 500.000 parados con datos del primer trimestre del 2016)
Ante estos ilustrativos datos, nos podemos hacer la pregunta si estos Presupuestos responden a la situación de emergencia social. La respuesta es qué son del todo insuficientes por diversas razones. En primer lugar, porque no cumplen el acuerdo del Parlament, que en el citado debate contra la pobreza, se instaba al gobierno a aplicar nuevas figuras fiscales y mejorar las existentes como el impuesto de sucesiones, el impuesto sobre el patrimonio o el tramo autonómico del IRPF, entre otros. También se urgía a la lucha contra el fraude y garantizar un sistema fiscal más progresivo. En la Llei de mesures fiscals i financeres, que acompaña a los Presupuestos de la Generalitat, no hay ninguna medida para incrementar los impuestos a las rentas altas.
En segundo lugar, aún queda margen para subir los impuestos de manera progresiva (quien más tiene más paga) ya que la presión fiscal en Catalunya está ocho puntos por debajo de la media de la Unión Europea. Como en la época Mas, estos presupuestos tampoco tienen vocación redistributiva, son continuistas. Es escandaloso que las rentas altas no aporten más a través del IRPF o que los ricos no paguen el impuesto de sucesiones.
En tercer lugar, el Gobierno es plenamente consciente que podría aumentar los ingresos por esta vía tal como indica el estudio que ha elaborado  Departament d’Economia de la Generalitat donde hace una comparativa del tipo de impuesto sobre la renda, en el conjunto de las autonomías del Estado. El estudio concluye que, mientras la población catalana con una base liquidable de hasta 30.000€ anuales paga el tipo del IRPF más alto del estado, por el contrario el tipo para las rentas con una base liquidable superior a los 100.000€ sitúa a Catalunya por debajo de la media estatal. Son conscientes de esta injusticia social y no quieren ponerle remedio.
Aun así, Junqueras, como antes Mas, afirman que estos son los presupuestos más sociales. Lo cierto es, que des del 2010 (los últimos del gobierno de izquierdas), el gasto social ha caído en 2.733 millones de euros, un 13,5% en términos nominales. Los recortes en Sanidad han sido de 1.166 millones, en educación, 837 millones, en vivienda, 312 y en servicios sociales, 234 millones de euros.
El colmo de la desfachatez llega al analizar de donde provienen los 285 millones de euros pactados con la CUP. Una parte de ellos sale de mantener y aumentar los recortes en educación: no se devuelven las pagas extras del 2012 al 2014 a los docentes y al resto de los empleados públicos, aunque una sentencia judicial y un acuerdo del Parlament les obligan a hacerlo. Además han aumentado el número de horas de clase del profesorado mayor de 55 años y el personal interino no recibe ninguna retribución los meses de julio y agosto. Han decidido empeorar las condiciones laborales del profesorado antes que subir los impuestos a los más ricos.
En definitiva, estos presupuestos nos muestran un gobierno catalán (CDC y ERC) incapaz de dar respuesta a los problemas de la gente, desarrollando una política liberal muy parecida a los recortes salvajes de Mas. La deuda avanza peligrosamente y las inversiones continúan cayendo.
Votarlos el próximo 26J va a ser una temeridad que Catalunya ya no se puede permitir. La comedia debe acabar.

Joan Boada Masoliver
Profesor de Historia






18 de maig 2016

GRECIA CON DIGNIDAD

http://cat.elpais.com/cat/2016/05/17/catalunya/1463499077_331379.html



El pasado 9 de mayo celebramos el día de Europa, coincidiendo con la histórica declaración del ministro francés de asuntos exteriores, Robert Schuman, en París, el 9 de mayo de 1950. Años postbélicos en los que la idea de unidad y cooperación entre los países de Europa era imprescindible  para mantener la paz y la prosperidad del continente.
Debemos preguntarnos si 66 años después podemos hablar de una Europa unida, cohesionada y solidaria. Evidentemente se ha avanzado y el proyecto de la unidad europea ya  no tiene marcha atrás. Pero, las políticas austericidas que ha diseñado e impuesto la UE como única salida para superar la crisis han abierto una brecha de desconfianza con la ciudadanía.
El ejemplo más paradigmático es el de Grecia que, desde el 2010, padece unos programas de ajuste, que han provocado unos duros recortes en todos los ámbitos y que han sumido en la pobreza a amplias capas de la sociedad griega. Es incomprensible la insolidaria tozudez de los dirigentes europeos (con el ministro alemán Wolfgang Schäuble a la cabeza) en querer acabar con la deuda griega a base de ajustes y recortes. Como si Grecia fuera una potencia capaz de quebrar  todo el sistema europeo, cuando solo representa el 2% del PIB de la UE.
Después de tres ajustes (el último, 2015-2018) cabe preguntarse dónde ha ido a parar todo el dinero prestado a Grecia. Los ultraliberales creen que ha servido para paliar el déficit presupuestario. La realidad, según los estudios de Mouzakis i Bortz, nos revela que un 54% del dinero ha ido a parar a los acreedores en forma de rembolso e intereses, otro 25% a la recapitalización de los bancos y un 15% a acreedores del sector privado. Sólo el 6% restante ha ido a parar a las arcas del estado griego. Estas cifras nos demuestran que el objetivo de la Troika no era relanzar la economía griega sino pagar la deuda de los bancos alemanes, franceses y griegos.
A pesar de la criminal losa impuesta por la Troika, el gobierno de izquierdas de Tsipras está trabajando y consiguiendo avances sociales y de lucha contra la corrupción. En el programa de gobierno “Detrás de los números hay personas” se muestran los avances en salud (cobertura de todas las personas independiente de su estatus legal, se incentiva la contratación de personal médico en zonas poco pobladas) en pensiones (se mantienen las pensiones primarias y complementarias, se racionaliza el sistema para hacerlo sostenible: se ha pasado de 325 planes de pensiones diferentes a 11) y la lucha contra una élite de banqueros, propietarios de medios de comunicación y políticos que tienen una red de sobornos y corrupción que lastra la modernización. La vieja oligarquía que no deja avanzar al país.
El gobierno de Syriza trabaja en dos líneas: por un lado aceptar los ajustes impuestos para que le llegue dinero fresco pero sin poner en peligro las necesidades básicas de la ciudadanía, y por otro hacer las reformas necesarias en los ámbitos de los medios de comunicación, derechos civiles, salud y lucha contra la corrupción en una visión a largo plazo reformando las viejas y corruptas estructuras griegas por unas de modernas, democráticas y participativas. Y todo esto con la presión añadida de gestionar la llegada de miles de refugiados que chocan con las barreras impuestas por la insolidaridad europea.
Todo el mundo sabe que la única salida a la crisis griega es la condonación de parte de la deuda. Los miembros de la eurozona tienen la obligación, ya que así se acordó en el último ajuste, de presentar un programa real que vaya en esta línea.
Lo más sensato sería un sistema mixto  que combinase la quita de un porcentaje importante de la deuda con un alargamiento de los vencimientos de pago hasta el 2060-2070 y con unos tipos de interés que no sobrepasen el 2%. También se podrían retornar a Grecia los beneficios que obtienen los diferentes estados de la zona euro y el FMI por la compra de los fondos griegos.
En definitiva, los griegos tienen un gobierno de izquierdas que intenta salvaguardar las líneas básicas del estado del bienestar y poner las bases de un estado moderno. La UE, si quiere mantener sus principios fundacionales, debe dejar de extorsionar a los griegos y renegociar la deuda para dejarlos vivir.
Joan Boada Masoliver
Profesor de Historia